La alimentación: ¿moda-obsesión, asignatura pendiente…o realmente un estilo de vida?
Desde hace unos años parece que la alimentación sana se ha puesto de moda y genera varios tipos de reacciones en la sociedad.
Están aquellas personas que la rechazan como si fuera algo ideológico (como ser vegetariano/a o vegana/o), o una obsesión, piensan que no tiene tanto que ver con la salud como dicen que» no es para tanto y es una moda más» o/y simplemente lo ignoran porque quieren seguir comiendo «lo que les gusta» y es «de toda la vida».
En el otro extremo están quienes la defienden a capa y espada bien sea por sus creencias (religiosas, políticas…) o para mantenerse en forma, tener el mínimo de grasa en el cuerpo, aumentar la masa muscular o/y el rendimiento deportivo con grandes dosis de proteínas y reduciendo o aumentando los carbohidratos.
Y cada día crece el número de personas que se dejan llevar por los medios de comunicación, la influencia de sus amigas/os y también su preocupación por vivir una vida sana, lo cual les lleva a comprar los alimentos de moda como puede ser el sésamo, la chía o la quinoa y abandonar los que dicen que «son malos» como el gluten, la leche y la carne.
Por supuesto que la mayoría de nosotros/as nos situamos entre medias de unos y otros o quizás pasamos por diferentes fases y vamos creando nuestra propia relación con la alimentación.
Pero…¿cómo es de importante la nutrición y la alimentación?
Lo primero es distinguir entre nutrición y alimentación. Según como yo lo entiendo la alimentación viene referida a la nutrición física a través de los alimentos mientras que la nutrición es también emocional, mental y energética.
Es importante esta distinción porque si bien somos lo que comemos, también es cierto que es igual de importante la calidad de nuestras relaciones, emociones y pensamientos.
Por eso para mí fue un gran descubrimiento la Macrobiótica o nutrición energética, de hecho estaré siempre agradecido por haberla encontrado en mi camino. La Macrobiótica es una filosofía de vida, una forma de entender las relaciones entre los alimentos y las personas e incluso una lente a través de la cual comprender la vida de manera diferente, más completa y consciente a cómo solemos hacerlo.
En mi caso hace años estaba experimentando un cambio a todos los niveles: físico, emocional, psicológico y energético-espiritual. Empecé a hacer Yoga, Meditación, terapias energéticas y a leer libros relacionado con todo esto. Mi forma de ver la vida estaba cambiando y cuando comía lo que solía comer hasta entonces algunas cosas no me sentaban bien. Empecé preguntando a amigas que seguían una dieta vegetariana porque me llamaba la atención y también porque desde niño siempre me han gustado mucho los animales, así que dentro de mí (aunque escondida y silenciada) había una pequeña voz que me decía: «si te gustan tanto…¿por qué te los comes?»
Así que poco a poco fui reduciendo mi consumo de productos animales también porque cada vez me sentaban peor, me hacían sentir pesado, cansado y tenía digestiones lentas. Y así respetando mis ritmos me fui pasando a una alimentación vegetariana. Lo cierto es que nunca me gustó encasillarme y que cuando me apetecía comer algo «prohibido» siempre lo hice, hasta que fue perdiendo el sentido ya que en realidad no me sentaba bien.
Pero no sólo eso reduje o eliminé de mi alimentación, también me fui deshaciendo lentamente del azúcar blanco, los estimulantes (café, té, etc…) o/y depresores (alcohol), la harina blanca, la leche de vaca y los lácteos…la verdad es que he pasado por muchas fases, pasando por algunas de lucha y resistencia, otras de fanatismo hasta que gracias a Giuliana apareció en mi vida la Macrobiótica adaptada a nuestra dieta mediterránea.
Gracias a ella comprendí que no hay alimentos buenos o malos si no que cada uno tiene sus efectos, y que cada persona es un universo y también depende mucho del momento o la fase en que nos encontremos. Desde entonces he incorporado alimentos tan buenos como el miso, los cereales integrales por la mañana, las algas, el tempeh y más…
He aprendido y sigo aprendiendo que tan importante es ser coherente conmigo mismo y con lo que de verdad me sienta bien como ser flexible y adaptarme a las circunstancias o/y necesidades del momento. Así que según mi experiencia no se trata de seguir la moda ni obsesionarse pero tampoco seguir tomando siempre las mismas cosas por costumbre y resistirse a probar alimentos nuevos que pueden beneficiar a nuestra salud física, mental y emocional.
Para mi se trata de sentir mi cuerpo, observar si realmente necesito comer esto o lo otro, experimentar libremente como me sienta y permitirme «equivocarme» de manera ilimitada ya que eso me llevará a entender desde mi conciencia corporal qué es realmente lo que necesito y qué no, y en qué medida.
Así que si estás buscando consultas de nutrición en Madrid, asesoramiento nutricional, talleres o cursos de Nutrición en Madrid te recomiendo desde mi propia experiencia que vayas a ver a Giuliana (consultora macrobiótica en Madrid) y conozcas la Macrobiótica mediterránea.
Te ayudará a ser más consciente de tu cuerpo, tus necesidades y a llevar una vida sana gracias a la alimentación, no tanto a través de una dieta impuesta si no a ir añadiendo alimentos que equilibran tu situación actual y reducir aquellos que no te sientan bien o te están perjudicando en la medida que tú quieras hacerlo y comprometerte contigo misma/o.
Descubrirás recetas sanas muy ricas, sabrosas y nutritivas, remedios caseros, qué tipo de alimentos te convienen más o menos según la fase en la que te encuentras, la estación del año, el lugar donde vives, tu estado emocional o mental, los números que influyen en tu vida según tu fecha de nacimiento a través de la visión de la medicina china…y más cosas.
Todo esto para que puedas disfrutar de tu relación con la comida, alimentarte bien y ser un poco más feliz cada día.
Ojalá que así sea.
Javier Esteban (Profesor de Yoga y Meditación en Madrid, licenciado en Psicología, terapeuta de masaje tailandés y osteopatía en Madrid- masaje de fascias o fascioterapia)
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