Conciencia corporal es el concepto base de todas nuestras actividades y terapias porque es lo que permite un mayor y mejor funcionamiento del cuerpo.
Vivimos en un mundo dividido en el que la mayor parte de las personas no tienen control sobre su propia mente, sus pensamientos y tampoco sobre su cuerpo.
Una clara evidencia de esto es el aumento de desequilibrios psicológicos, stress, enfermedades autoinmunes, cáncer, etc….en esta época.
¿Cómo es posible si la ciencia y la tecnología están progresando?
Muchas respuestas podrían completar esta cuestión según desde qué perspectivas lo analicemos: sociales, culturales, espirituales, políticas…
En esta pequeña reflexión trataremos de simplificar el asunto.
Nuestra mente es tan poderosa que, como solía decir Yogui Bajan – precursor del Kundalini Yoga – puede llegar a producir cientos de pensamientos inconscientes en cada pestañeo, de los cuales raramente somos conscientes de uno o de unos pocos.
La sobredósis de información (emociones sin asimilar, ondas electromagnéticas, contaminación) unida a una alimentación poco saludable hace que nuestro cerebro funcione en sus niveles mínimos de supervivencia, lo cual nos mantiene en un estado de alerta en el que nuestra atención está volcada a los estímulos externos.
Esto produce que los sistemas inteligentes del cuerpo funcionen en sus niveles mínimos ya que no obtienen la energía que necesitan, puesto que la atención está hacia afuera en lugar de hacía dentro.
La conciencia corporal no es otra cosa más que el resultado de concentrar la energía del cuerpo a través del sentimientos, es decir de sentir las sensaciones que nos produce un determinado movimiento, posición, respiración, sonido, vibración, canto o una danza libre o específica.
Esto permite que nuestro cerebro, en lugar de producir miles de pensamientos inservibles sobre el pasado y el futuro, pueda aumentar la energía de reparación en nuestro cuerpo, es decir la actividad del sistema parasimpático que permite que los músculos, los tejidos, los huesos, órganos y células se nutran de un mayor aporte de oxígeno así como de la luz de nuestra conciencia lo cual hace que funcionen de manera óptima y nuestra percepción acerca de nuestra vida cambie.
Al igual que las plantas, nuestras células se nutren de luz y oxígeno; por eso las enfermedades suceden por falta de luz (conciencia) y oxígeno, creando un clima ácido en el que las bacterias, virus y demás luchan por la supervivencia al igual que sucede en la mayor parte del planeta. El mismo stress que sufren nuestras células lo sufrimos y lo reproducimos en nuestro entorno de trabajo, familiar, etc.
Por eso es tan importante comenzar con uno mismo, ya que no se puede ofrecer agua de un vaso vacío.
De la misma manera nuestras células necesitan nutrirse de información de la mejor calidad, tanto en la alimentación como gracias a nuestra conciencia corporal que permite que el sistema nervioso, glandular, digestivo, circulatorio y linfático funcionen de manera óptima dentro de nuestras circunstancias.